Pero que pedazo de cabrones que sois!
La que me hubiera petado habría sido mi mujer si llego más tarde de la una, así que tras volver a repasar a Carbono en los rampotes de Campins (cómo se escondió el muy perro con la excusa de las fotos, jajaja), decidí volverme en tren para cumplir con el horario establecido. El problema es que al salir con gorditos como vosotros siempre se acaba alargando el almuerzo; podríamos haber vuelto todos por carretera, pero no con vuestro ritmo dominguero. Necesito más nivel (Josep, cómo te he echado de menos...ays)...
Quitando el tramo de N2, que no me gusta nada, el resto me ha parecido una gran ruta, especialmente los rampotes de Campins, aunque si duran más sí que hubiera petado...
De la compañía, mejor no hablar. Sólo se salva el padre de Joel, el más cercano a mi edad. Bueno, y Toti no es mala persona...
