

Iniciamos la marcha siguiendo el camino de siempre. Pasamos por delante de la Carpa de Titus (vaya fauna a esas horas)


Vamos charlando, y van pasando los kilometros. Hace una mañana genial, aunque llevamos el viento de cara, pero no es molesto. Pensamos que a la vuelta lo tendriamos de espalda, que siempre se agradece.
Por fin, llegamos al desvío de Sant Pol de Mar y subimos hasta la entrada de Sant Cebrià, donde paramos a desayunar, como la salida requeria. Pedimos al camarero, y vemos entrar al Cardenas, que se sienta con nosotros. Fue un rato muy agradable con buenas risas y buena compañia, que se alargó un poco más de la cuenta, por lo que decidimos volver deshaciendo el camino que habiamos hecho. Jaime y Cardenas, todo y que iban juntos, no se hablaron en todo el camino

Nos despedimos de Cardenas que se desvia a casa y un poco más adelante, me despido de Jaime y sigo mi camino.
Aunque hubo cambio de planes y el pollastre no fue tal, hay que decir que fue una mañana genial, con 80 kilometros, que todo suma y por supuesto, lo mejor de todo las risas y la compañia. Inmejorable.